La Navidad es una época mágica, en la que estamos contentos, ilusionados, por muchos motivos. Uno de ellos es la comida. La cena de Nochebuena y la comida de Navidad, y luego, de nuevo, la cena de Nochevieja y la comida de Año Nuevo, son momentos de reunión familiar, pero también de exceso de comida y bebida. Nos pasamos bastante, hay que reconocerlo.

A veces puede ser que nos excedamos no sólo en cuanto a cantidad, sino también en cuanto a calidad, en el sentido de que tomamos alimentos a los que no estamos habituados. Uno no cena cochinillo asado todos los días, ni come abundancia de marisco en una comida entre semana. De ahí el ataque al que sometemos a nuestro organismo en forma de mísiles de comida “extravagante”, por usar una expresión distinta.

Y cuando llega la cuesta de enero, o mejor dicho, cuando acaban los Reyes Magos, tenemos que volver a conducir a nuestro cuerpo a las rutinas y ritmos habituales. Y eso puede costarnos. Puede que notemos molestias estomacales, o cierta sensación de acidez. Si vamos al médico, probablemente nos recetará algún sobre de antiácidos (aunque también existe en forma de comprimidos masticables y suspensión oral en frasco).

La acción protectora del almagato

El almagato es una sustancia que neutraliza con rapidez la acidez, en un minuto y su efecto calmante dura algo así como una hora.

Es una especie de regulador estomacal que ayuda a digerir mejor y también a evitar las molestias relacionadas con la acidez. Está indicado en el alivio y tratamiento sintomático de la acidez y ardor de estómago en adultos y mayores de 12 años.

La función del almagato es:

  • la neutralización del ácido clorhídrico estomacal, que en condiciones normales elimina bacterias y microorganismos, fragmenta las proteínas en partes más pequeñas para que puedan absorberse en los intestinos y lleva a una serie de reacciones que producirán la bilis y los jugos pancreáticos, precisos para que se produzca la digestión.

Lo que ocurre es que la acidez surge cuando el esófago, por donde llegan los alimentos al estómago, no está preparado para soportar el ácido clorhídrico y la compuerta  entre esófago y estómago no se cierra bien.

Debes tomarlo tres veces al día, una media hora o una hora después de las comidas básicas, desayuno, comida y cena. No lo tomes más de 14 días seguidos sin consultar con tu médico. Y nunca superes los 8 gramos de almagato al día, que es la dosis máxima.

 

*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.