Cada vez es más utilizada la palabra “Bullying” en nuestro entorno y en el día a día estamos más habituados a hacer referencia al ello, pero no todos conocemos qué es exactamente y qué implica. Hoy le preguntamos a nuestra psicóloga, Paula Rueda sobre cómo identificar y abordar este tema tan complejo. El bullying se define como el acoso físico o psicológico al que someten, de forma continuada, a un alumno sus compañeros. Es en el ámbito escolar donde más hacemos referencia al Bullying, como una situación de acoso físico/psicológico entre niños o adolescentes la cual tiene algunas particularidades concretas que veremos a continuación.

Hoy en día, este problema va en aumento en todas las aulas, y en determinadas situaciones en muy difícil de detectar. El ejercimiento de la humillación a otros en forma de agresiones, burlas, intimidación, con objeto de diversión, es la propia humillación hacia otro niño o niños lo que hace divertida la situación, puede ser privada aunque normalmente es pública, incluso valiéndose de redes sociales al compartir vídeos y fotos donde podemos ver una situación humillante hacia otros niños.

El bullying se puede manifestar de diferentes formas, aunque de manera normal pueden estar solapadas entre ellas:

  • Físico: es el tipo de acoso más común entre los niños y adolescentes.
  • Psicológico: incluye la manipulación, amenazas e intimidación.
  • Verbal: la finalidad es la discriminación mediante el insulto y la amenaza
  • Sexual: abuso sexual con maltrato.
  • Social: incluye el aislamiento y la exclusión.
  • Cibernético: gran visibilidad y alcance de la humillación mientras el acosador se mantiene en el anonimato.

¿Cómo se manifiesta?

“Las situaciones de acoso se pueden manifestar bien de forma individual o grupal, ya que normalmente asociamos el Bulliyng con el acosador y su víctima, pero suele haber más niños implicados, bien que sean también víctimas, o que formen parte del acoso. El acoso escolar suele ser una situación conocida entre iguales, y mantenida en secreto hacía adultos como un pacto implícito entre niños, ya que, por miedo a represalias futuras y amenazas de los acosadores, las víctimas y testigos suelen mantener el acoso oculto. Podemos encontrarnos niños que han sufrido acoso durante años, donde todos sus compañeros conocen del acoso, pero en cambio los adultos en ningún momento han conocido la situación”, señala la psicóloga.

 

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¿Hay niños más vulnerables?

“Es cierto que podemos diferenciar entre niños con mayores herramientas que otros para defenderse y que por tanto será menos probable que sufran un acoso tan continuado, pero es importante conocer que cualquier niño en un momento dado puede ser víctima de una situación de acoso, incluso los mismos acosadores pueden ser a su vez víctimas de otros acosadores”, apunta Paula Rueda.

¿Qué debemos hacer?

“Es esencial enseñar a los niños como defenderse ante el acoso, desde la misma identificación de este. Esto les ayudará desde cualquier edad a afrontar la situación y a frenarla lo antes posible, incluso hasta la edad adulta, ya que también podemos ser objeto de acoso laboral, sexual. Tenemos la responsabilidad como Padres, Madres y profesores de sensibilizar a niños en edad escolar, a identificar las situaciones de acoso y a enseñarles herramientas de defensa ante este, por ejemplo, mediante la comunicación abierta, segura y de confianza con los mayores, hasta la respuesta ante una agresión física, enseñando a nuestros hijos pautas de defensa personal físicas”, indica Rueda.

 

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