Estamos ante las fechas de mayor consumo de todo el año, aunque si analizamos bien, en los útlimos años sea la fecha que sea, hay una cantidad de ofertas y campañas de publicidad que incitan a consumir innecesariamente.
Hoy en día, cualquier empresa o tienda de barrio se suma al Black Friday o Black Week. De hecho, tras acabar uno, empieza otro, el Cyber Monday, esto sólo ocurre con comercios onlines pero cada vez más estamos viendo que las ofertas se mantienen a lo largo de la semana y dan relevo a las ofertas pre-navideñas. ¿Qué genera todo esto? Pues consumismo, puro y duro. La sociedad cada vez es más consumista y gasta dinero innecesariamente quizás por aparentar y por ser felices un instante.

¿Por qué es tan fuerte el consumismo?

El motor que tira de todo esto es la publicidad y la competitividad social, tal y como indica Eva Ugarte, nuestra psicóloga en el chat médico de mediQuo.
Gracias a la repetición del mensaje en diferentes canales como las redes sociales, radio, televisión, revistas, periódicos y etc, conseguimos memorizar e interiozar el mensaje. Dicho mensaje terminará por condicionar nuestra conducta y utilizará nuestro lado más emocional para conseguir tocarnos la fibra y atraer nuestra atención. Tal y como expone Ugarte, las asociaciones exageradas, como por ejemplo anuncios de tv en el que nos hacen pensar que usando una colonia o un desodorante conseguiremos éxito sexual, o que si te lavas el pelo con un determinado champú, saldrás de la ducha como recién salido de la peluquería, nos harán vincular el producto que nos quieren vender con alcanzar la felicidad.

No podemos olvidar que al consumismo le sigue la presión social. Antiguamente, la clase alta siempre había sido dada al despilfarro para hacer frente a sus rivales más débiles. En la actualidad se ve un poco así ¡Tanto tienes, tanto vales! Esto no hace más que contagiarnos del comportamiento que tienen los demás con la publicidad y actuamos de tal modo sin cuestionarnos por qué lo hacemos y si nos hace feliz.

Podemos ver, infinidad de influencers a los que las marcas les regalan sus productos para conseguir que sus seguidores sigan su patrón y acaben comprando y consumiendo un producto que no necesita. Eva Ugarte, explica que el hecho de querer el último lanzamiento de un producto nos convierte en deseables y que conseguiremos aliviar la ansiedad que nos produce el que haya nuevos productos para adquirir.

¿Qué otros motivos me llevan a consumir?

Otro motivo por el cual tendemos a consumir puede ser la tristeza y por ello debemos aprender a tener habilidades para hacer frente al malestar psicológico ya que es un factor de riesgo para desarrollar este punto adictivo del ser humano.

Por otro lado, también tendemos al consumo tras la discusión con nuestros familiares, amigos o pareja. Pensamos que debemos despejarnos de esa situación que nos ha generado malestar emocional y por ese motivo vamos a darnos un capricho. Esta compra nos da una buena dosis de euforia que dura instantes y se desaparece para dejar paso a la tristeza, ya que el principal problema sigue estando presente.

¿Podemos evitar el consumo?

Eva Ugarte nos da unas claves para poder evitar el consumismo:

  • Lo primero será mentalizarnos de que debemos hacer algo más divertido, por tanto no hará falta gastar dinero.
  • En segundo lugar, busca planes alternativos que te aporten esa satisfacción de felicidad duradera.
  • Y sobre todo, se fuerte ante la publicidad para evitar que te condicione en tu elección.
  • Por último, hazte esta pregunta ¿realmente lo necesito?.

 

*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.