La hidroterapia consiste en utilizar el agua para fines terapéuticos con el fin de tratar determinadas enfermedades o lesiones. A pesar de sus numerosos beneficios, es conveniente saber que existen ciertas contraindicaciones que hay que tener presentes.

Consultar con el médico antes de iniciar un tratamiento de hidroterapia es siempre conveniente. En especial aquellas personas que presentan determinados trastornos que afectan a la salud:

Si se pretende acudir a un spa, balneario o cualquier centro en el que se aplique la hidroterapia se debe tener en cuenta que ciertas aguas tienen elementos mineromedicinales que pueden estar contraindicados ante ciertas patologías.

Cuando no aplicar la hidroterapia

Este tratamiento implica cambios de temperatura, baños calientes o fríos, chorros a presión y otras formas de utilización del agua que afectan directamente a pacientes con trastornos como los señalados más arriba.

Esto ocurre en quienes presentan insuficiencia cardiaca, pulmonar o venosa, en este último caso que el agua esté muy caliente es perjudicial debido a que puede causar dilatación en las venas.

Cuando hay lesiones musculoesqueléticas tampoco son convenientes los baños muy calientes porque se incrementa el edema existente.

Otros casos que tampoco deben someterse a hidroterapia son aquellos pacientes que estén desarrollando procesos infecciosos y diarreas. Tampoco es aconsejable cuando se tiene la menstruación.

Y algo que siempre debe tenerse en cuenta cuando se realiza un circuito o tratamiento de este tipo es que, si aparecen dificultades para respirar, mal estado general, nervios, cefaleas, dolores articulares, mareos, palpitaciones o cualquier otro síntoma anómalo, es necesario parar y terminar en ese instante con el procedimiento y consultar con el médico.

Precauciones con la hidroterapia

Siempre es necesario tomar determinadas precauciones a la hora de someterse a hidroterapia:

  • Calentar el organismo antes de someterse a duchas o baños fríos. De la misma manera después de una aplicación fría es preciso entrar en calor.
  • Los procesos calientes deben terminarse con un instante de agua fría para provocar una vasoconstricción reactiva continuando el efecto creado por el agua caliente en la circulación de la sangre.
  • No se debe realizar una hidroterapia ni antes ni después de las comidas.
  • De la misma manera no se debe fumar, ni tomar alcohol.
  • Y lo más importante: después del tratamiento el cuerpo debe tener una sensación placentera. Si durante el mismo o al terminar se produce cualquier tipo de malestar, hay que interrumpirlo o no volver a someterse a hidroterapia sin consultar con un profesional de la salud.

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