La necesidad de dar visibilidad a las persones que sufren un dolor crónico o agudo surge de los resultados de estadísticas que afirman que una de cada cinco personas padecen dolor crónico de moderado a grave, y una de cada tres no puede mantener un modo de vida independiente debido a las dolencias. Por eso el día 17 de octubre se celebra el Día Mundial contra el Dolor. Según el presidente de la Federación Europea de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP).

“El dolor crónico es uno de los problemas de salud más subestimados en el mundo de hoy pese a que tiene consecuencias serias en la calidad de vida de quienes lo padecen, ya que supone una carga importante en los sistemas de salud del mundo occidental”. En este artículo, Esther Méndez, especialista en mediQuo dará algunos tips para entender y manejar mejor el dolor.

¿Por qué tengo dolor?

Esta suele ser una de las preguntas más frecuentes entre las personas que sufren dolor, y no es fácil de responder. Sabemos que el dolor suele ser una advertencia de nuestro cuerpo avisándonos de que algo no funciona correctamente.

El principal problema lo encontramos en los dolores que deberían desaparecer pero no lo hacen. Por regla general, si el dolor ha durado mucho más de lo que se esperaba cuando comenzó, puede convertirse en un dolor crónico. Consulta aquí los tipos de dolor.

El dolor crónico puede darse por diferentes motivos:

  • Un cambio o enfermedad persistente en los tejidos, p. ej. la artritis
  • Una alteración o cambio en el propio sistema de alarma (sistema nervioso central o periférico), p.ej. si ha habido una lesión en los nervios como la diabetes o herpes. Otras veces como en la cirugía de la mama o en la zona del tórax, o la amputación de alguna extremidad, puede dejarle un dolor parecido a una sensación de quemazón persistente o descargas eléctricas.
  • Algunos dolores son de origen mixto y sin una etiología orgánica totalmente conocida como puede ser el caso de la fibromialgia.

Inconvenientes asociados al Dolor crónico

  • Limitación de la habilidad para trabajar, disfrutar y para cuidar de uno mismo.
  • Incapacitación para trabajar y a eso le añadimos la pérdida del nivel económico derivado del problema.
  • Cambio de carácter: las personas tienden a ser más introvertidas y a deprimirse más, aumenta la soledad y el aislamiento social, es decir, aflora un sentimiento de que la enfermedad les ha ganado.
  • Los problemas que rodean al paciente con dolor crónico.

¿Dónde puedo conseguir ayuda y consejos?

  • Inicialmente, se recomienda pedir consejo a su médico de atención primaria para que le recete medicación o algún tratamiento para el alivio del dolor.
  • Derivación al especialista pertinente si el dolor continúa y se considera necesario un diagnóstico del origen de su dolor y un tratamiento específico.
  • Por último, la derivación a la clínica del dolor: Si persiste el dolor más de cuatro semanas y no responde a los tratamientos aplicados, puede remitirle a una clínica del Dolor dónde le visitará un anestesiólogo especialista en el tratamiento del dolor.

Algunas Clínicas del dolor ofrecen tratamiento integral por un equipo de profesionales como anestesiólogos, enfermeras y/o psicólogos, además de otros médicos especialistas según se requiera. Estos equipos multidisciplinares se han desarrollado gracias al mayor reconocimiento del dolor crónico como causante de efectos negativos en la vida del paciente. En estos casos, el camino más efectivo suele ser la combinación de tratamientos. El dolor crónico es tan complejo que conlleva problemas físicos y psicológicos.

¿Qué tratamientos se me pueden ofrecer?

Existe una amplia variedad de tratamientos disponibles para paliar el dolor, aunque no todos los tratamientos funcionan por igual con cada persona debido a que el dolor es una experiencia individual y la percepción del dolor puede variar mucho según la persona.

  • Medicación:
    • Se recetan diferentes gupos de fármacos (analgésicos, antiinflamatorios, opioides, neuromoduladores, antidepresivos, corticoides…) según el tipo de dolor a tratar. Por ejemplo, los antidepresivos suelen ser utilizados para el alivio del dolor, lo cual no significa que el médico piense que su dolor es “psicológico”. En algún caso el único tratamiento efectivo son los opioides (derivados de la morfina) a dosis segura y sin peligro de adicción.
    • Los fármacos se pueden administrar vía oral, vía intramuscular, en forma de parches, en forma de bloqueos, etc
    • La medicación se administra con la mínima dosis efectiva, para mantener una mejoría continua con los mínimos efectos secundarios.
    • Las visitas de revisión se dedican a ajustar la dosis de la medicación o la sustitución por otra hasta que se obtengan los resultados más satisfactorios.
  • Infiltraciones y bloqueos nerviosos: Alguna medicación es más efectiva si se administra de forma inyectable cerca del lugar que genera el dolor o de los nervios que conducen a esa sensación dolorosa. Dicha punción se puede realizar guiada por ecografía, rayos X o incluso por TAC. A veces es necesario colocar un catéter cerca de esa zona para la posterior administración de la medicación. En los casos en los que se requiere un tratamiento prolongado, el catéter puede estar conectado a una pequeña bomba y al aparato completo implantado bajo la piel.
  • Estimulación eléctrica: La sensación de dolor en ciertas áreas puede reducirse con el uso de estimulación eléctrica. Normalmente, estas técnicas más invasivas se realizan solo si otros métodos más simples han fallado al intentar aliviar el dolor.
  • Rehabilitación: Los ejercicios y movimientos controlados de las extremidades con dolor suelen ayudar a restaurar la elasticidad de las articulaciones y músculos, llevando por ello a una mejor calidad de vida.
  • Programas de tratamiento del dolor: A veces se realizan programas especiales, como la escuela de espalda, que duran de 2 a 4 semanas, durante las cuales se enseña al paciente a convivir con su dolor y a restaurar la calidad de vida, incluso si el dolor no desaparece por completo. Estos programas son más comunes en Estados Unidos, pero están llegando a nuestras unidades en Europa.
  • Apoyo psicológico: Dado que el dolor puede tener un efecto psicológico sobre la vida del enfermo, el apoyo psicológico suele añadirse al apoyo farmacológico. La relajación o el bio-feedback son dos ejemplos de métodos utilizados por algunos psicólogos para ayudar a las personas a convivir con el dolor.
  • Terapias complementarias: Los quiroprácticos y los osteópatas (que son especialistas en el tratamiento de las articulaciones) y los métodos tradicionales chinos como la acupuntura. Si desea probar uno de estos métodos no dude en preguntar antes a su especialista en dolor. Él será la persona adecuada para aconsejarle sobre las terapias complementarias más adecuadas a su problema específico de dolor.

¿Qué puedo hacer algo para ayudarme a mí mismo?

Lo que puedes hacer es mantener la actividad física y mental, hacer algo de ejercicio diario, como caminar o nadar; mantener siempre una postura correcta, utilizar el calzado adecuado; es importante aprender a relajarse, así como mantener la actividad social, manteniendo contactos con su familia y amigos. Si debe abandonar una actividad con la que habitualmente disfruta, intente reemplazarla con algo que le estimule o le distraiga mentalmente.

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*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.