Un buen día, con la analítica de rutina, te llega el informe con un asterisco: ¡colesterol alto! Quizá te preguntes cómo te ha podido ocurrir a ti. Pero es que el colesterol no avisa. Si no te has cuidado lo bien que deberías o tienes tendencia genética, llega un momento de la vida que los niveles en sangre empiezan a subir. Pero no te preocupes; antes de que pueda provocarte problemas de salud (como, por ejemplo, a tu corazón), puedes hacer muchas cosas para reducirlo. Lee aquí “Los mejores 10 consejos médicos para cuidar tu corazón”.

¿Por qué a mí?

Se suele asociar el colesterol alto a la obesidad y, de hecho, es una de las causas, pero no la única. Alguien puede perfectamente estar delgado y tener el colesterol alto, ya que hay otras muchas cosas que influyen:

  • La edad. A medida que envejecemos, nuestro colesterol tiende a subir.
  • Herencia familiar. Seguro que preferirías que te dejaran en herencia dinero o propiedades, pero te ha tocado el colesterol. Si alguno de tus padres o abuelos tuvo el colesterol alto a una edad joven, es posible que a ti también te ocurra.
  • Sobrepeso y obesidad. Un peso por encima del adecuado aumenta el riesgo de colesterol.
  • Sedentarismo. La actividad física reduce el colesterol malo (LDL) y aumenta el colesterol bueno (HDL). Por eso, las personas sedentarias tienen mayor riesgo de colesterol alto. Lee aquí “El entrenamiento más de moda, HIT”.
  • Tabaco. Una vez más, el tabaco está detrás de este mal. Fumar reduce el colesterol bueno, sobre todo en las mujeres, y aumenta el colesterol malo. Lee aquí “Cómo dejar de fumar y no caer en el intento”.
  • Mala alimentación. Mientras que las frutas, verduras, legumbres y pescado ayudan a mantener bajo el colesterol malo, los alimentos ricos en grasas saturadas (embutidos, carnes grasas, mantequillas y mantecas, alimentos ultraprocesados…), lo aumentan. También se ha visto asociación entre una dieta rica en azúcares refinados y el aumento del colesterol.

 

Cómo bajar el colesterol. ¿Qué alimentos puedo comer? MediQuo, tu amigo médico, chat médico. Nutrición.

Alimentación para mantener el colesterol a raya

Además de dejar los hábitos nocivos y tener una vida físicamente activa, la alimentación es tu gran aliado para controlar el colesterol:

  • Escoge siempre grasas “buenas”. Limita o elimina el consumo de embutidos, salchichas y demás carnes procesadas. Reduce también los quesos grasos, la bollería, la mantequilla y margarina. En su lugar, toma más pescados (sobre todo azules), frutos secos y utiliza siempre aceite de oliva virgen extra.
  • Incluye más vegetales en tu dieta. Recuerda la regla de las “5 al día”. Y si son más de 5, no te cortes.
  • Los cereales, siempre integrales de grano entero. Evita el pan, la pasta y la harina blancos. En su lugar, elige siempre sus variantes integrales de grano entero, que te aportarán más fibra que evita que absorbas demasiado colesterol en los intestinos. Lee aquí “¿Qué debo comer si soy celíaco?”.
  • Las legumbres son tus aliadas. Se recomienda tomarlas al menos 3 veces a la semana, pero no hay problema si las quieres comer todos los días. Eso sí, olvida los cocidos de legumbres con chorizo y manteca: hay que tomarlas lo más ligeras posible.
  • Limita el alcohol. Lo de la “barriga cervecera” no es un mito: el alcohol son calorías adicionales que pueden hacerte ganar peso y aumentar tu riesgo de colesterol alto.

Lee aquí “8 trucos para ser un profesional de la cocina saludable”.

Cómo bajar el colesterol. ¿Qué alimentos puedo comer? MediQuo, tu amigo médico, chat médico. Nutrición.

Fármacos contra el colesterol

El colesterol por sí solo no es una enfermedad que se tenga de tratar de entrada, sino que es un factor de riesgo cardiovascular. Esto es, en combinación con cifras de tensión altas, azúcar alto, tabaquismo u obesidad, hace que aumente el riesgo del paciente de sufrir un infarto o ictus. Por ello será el médico quien valore el riesgo global y decida si se ha de iniciar tratamiento. Lee aquí “Claves para evitar el ictus cerebral”.

En caso de que el riesgo cardiovascular sea elevado y a pesar de los esfuerzos sigas con el colesterol alto, es posible que tu médico te recomiende tomar algún fármaco para controlarlo. Estos medicamentos deben utilizarse solo bajo prescripción médica, ya que pueden tener algunos efectos secundarios no deseados si se utilizan incorrectamente.

Los fármacos contra el colesterol más habituales son las estatinas. Impiden la formación del colesterol en origen (en el hígado), aunque su uso siempre debe ir acompañado de medidas dietéticas. Otros tipos de fármaco reducen la absorción de colesterol en el intestino (inhibidores de la absorción y secuestradores de los ácidos biliares), o bien ayudan al hígado a eliminar el colesterol malo de la sangre (inhibidores de la PCSK9). Según tus características, salud y riesgos, tu médico te recetará uno de estos medicamentos o una combinación de ellos.

 

*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.

¿Te ha sido útil esta información?

¡Haz clic en las estrellas para votar!

¡No hay votos! Sé el primero en votar

¡Síguenos en las redes sociales!

¡Lamentamos que esta publicación no te haya sido útil!

¡Permítanos mejorar esta publicación!