¿Has notado que tienes una erupción que comienza a dolerte más de lo normal? ¿Piensas que pueden ser unos simples granitos en la piel? Presta atención, porque esto puede ser el principio del virus del herpes Zóster. Seguramente cuando eras niño tuviste la varicela, una infección muy contagiosa causada por el virus de la varicela zóster. De hecho, el 95% de la población mayor de 20 años la ha padecido.

Una vez curada la varicela, el virus queda latente en los ganglios nerviosos, donde el sistema inmune lo mantiene bajo control. Es posible que nunca más volvamos a saber nada de él, pero en determinadas circunstancias el virus de la varicela-zóster puede reactivarse y aparecer de nuevo invadiendo un nervio, dando lugar a una enfermedad llamada herpes zóster, también conocida comúnmente como “culebrilla” o “fuego de San Antonio”. Se da en una de cada cuatro personas que ha tenido la varicela y puede aparecer tanto en hombres como en mujeres.

¿Qué pasa cuando se reactiva el virus del herpes Zóster?

A diferencia de la varicela en la que todo el cuerpo se llena de ampollas, en el herpes zóster o culebrilla, aparece un sarpullido cutáneo que se da solo en un lado del cuerpo, del cuello o del rostro, justo a lo largo de la zona del nervio afectado. Los síntomas suelen ser dolor y quemazón. Al cabo de unos días, el sarpullido se convierte en ampollas llenas de líquido, a los 10 días se abren y generan costras, y alrededor de las 2 o 4 semanas, cicatrizan y se caen. No suele ser grave, pero sí molesto.

Hay factores para su reactivación: tener más de 60 años o tener un sistema inmune debilitado (por ejemplo, por la infección del VIH, por un trasplante, por un tratamiento contra el cáncer, estrés, etc.).

A continuación los principales síntomas (en el caso de personas mayores pueden ser más agudos):

  • Dolor, ardor u hormigueo (puede aparecer antes que las ampollas).
  • Sensibilidad al tacto.
  • Ampollas.
  • Picor.

Otros síntomas que pueden darse en algunos casos son:

  • Malestar general
  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Cansancio

Complicaciones del herpes Zóster

  • Neuralgia post-herpética: aunque las lesiones de la piel se curen, el nervio dañado puede mantenerse deteriorado mucho tiempo después, causando dolor durante años.
  • Problemas de visión: puede suceder cuando el herpes aparece en el ojo. En casos graves, puede producir ceguera.
  • Infección cutánea: cuando las lesiones se infectan por bacterias.
  • Parálisis facial, problemas de equilibrio o audición: pueden producirse cuando el herpes afecta a varios nervios de la cara que conectan con el cerebro.
  • Encefalitis o meningitis: se da en casos muy graves en los que se produce una inflamación del cerebro o de la médula espinal.

Tratamiento

Pese a que el herpes zóster no se cura, lo primero que hará el médico es recetar medicamentos antivirales como aciclovir, valaciclovir y famciclovir, para frenar la multiplicación del virus. Esta medicación sólo es efectiva si se toma en las primeras 72 horas, de ahí que sea muy importante consultar al médico cuando aparezcan los primeros síntomas.

Además, existen otros productos que pueden proporcionarnos alivio: antiinflamatorios como el ibuprofeno, analgésicos para el dolor (no se recomienda aspirina en niños y adolescentes), antihistamínicos para tratar el escozor, productos a base de zinc para secar las lesiones y cremas, geles o parches de lidocaína para reducir el dolor.

Prevención

No hay una forma de prevenir al 100% la reactivación del virus, pero hay vacunas que pueden ayudar a prevenir el contagio de la varicela y así evitar que el virus se introduzca en nuestro sistema nervioso:

  • La vacuna contra la varicela (Varivax) se recomienda en niños y en adultos que no hayan tenido varicela. Reduce las probabilidades de complicaciones y la gravedad de la enfermedad.
  • Zostavax protege del virus durante cinco años y Shingrix, cuya duración es mayor.

 

 

*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.