Emprender la aventura de traer un hijo al mundo supone plantearnos algunas preguntas y entre todas ellas, destacaremos la siguiente, ¿qué debo hacer para que mi hijo tenga éxito en la vida? Nuestra especialista, Nina Goicoechea, nos adentra en este tema de una manera objetiva y bastante clara sobre la educación de los hijos.

¿Qué necesita un hijo y qué necesitan hacer los padres?

Creo que todos los padres, cuando digo padres me refiero a madre, padre, referente de un niño; coincidiremos en la respuesta al título de este artículo que lo que necesita es que se le eduque. En algunos momentos reconozco que hubiese agradecido un manual de instrucciones que acompañara al bebé. Pero no, no hay manual y nosotros tenemos un poder mucho mayor que cualquier manual pudiera ofrecer. El gran poder del sentido común, explica Nina.

De lo que tenemos que estar seguros, es de que los niños nos pondrán a prueba. Aprender a ser padre, a educar a una persona, sería como hacer un Máster y un Doctorado a la vez de manera acelerada; a menudo quitándonos horas de sueño y absorbiendo parte de nuestra energía. Un máster de valor incalculable porque se basa en el amor incondicional y el aprendizaje continuo.

¿Qué quiere decir educar? ¿Cómo sé que lo estoy haciendo bien?

Educar es una palabra de muchas letras y todas son importantes. Los niños aprenden de nosotros, somos un modelo de referencia para ellos y la mejor manera de educar es con el ejemplo. Esta acción, es una palabra de larga definición pero que se sustenta en unos pilares básicos:

  • Amor incondicional.
  • Autonomía.
  • Límites y normas.
  • Comunicación asertiva.
  • Anticipación.
  • Respeto.
  • Escucha activa, comprensión y opinión.
  • Congruencia entre el decir y el hacer.
  • Gestión de las emociones.

Cuando hablamos de autonomía nos referimos a que pueden ir haciendo cosas por ellos mismos que vayan adquiriendo responsabilidades, empiecen a tomar decisiones y puedan tolerar las frustraciones. Dar autonomía con el objetivo de educar como personas independientes, responsables, capaces de enfrentarse con las situaciones que se puedan encontrar.

Podríamos decir que nos gustaría que nuestros hijos no sufrieran, pero esto es imposible. Lo normal es sufrir, que se frustren, los miedos, la rabia… Porque los seres humanos sentimos y el objetivo es que podamos gestionar nuestras emociones para ser individuos autónomos y capaces de afrontar los retos de la vida, explica Goicoechea.

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