Dos hormonas intervienen en el ciclo menstrual, la LH y la FSH, es decir la luteinizante o LH y la foliculoestimulante o FSH, haciendo posible que se produzca una ovulación cada mes. Si el óvulo no es fecundado, es expulsado junto con el recubrimiento uterino, o sea, con la menstruación. Ahora bien, cuando se produce la fecundación, el mismo óvulo comienza a secretar una nueva hormona, la gonadotropina coriónica humana (HCG), que es precisamente la que detecta el test de embarazo (tanto en orina como en sangre) y la primera en empezar a tener consecuencias: es la causante de las náuseas matutinas típicas del primer trimestre.

Debido a esta hormona y a los estrógenos, progesterona, el embarazo puede seguir su marcha. Esta combinación de hormonas hace que el sistema inmunitario de la madre no ataque al embrión (un organismo extraño y ajeno a él), lo que terminaría produciendo un aborto.

Cambios que se producen con la alteración hormonal

La progesterona: Su incremento produce mayor cansancio y aumento de la temperatura corporal. No sólo eso, sino que los cambios de humor de la embarazada son normales hasta que se adapta al nuevo nivel de progesterona.

Los estrógenos: cuanto más aumentan, más sensibilizan el sistema olfativo, lo que provoca el rechazo repentino a determinados sabores u olores. Igualmente, los estrógenos son los que hacen que la mujer embarazada sea más lábil emocionalmente ( llore con más facilidad), a pesar de su felicidad.

Gestación más avanzada

La progesterona y la relaxina seguirán aumentando, para permitir que el útero pueda ir distendiéndose conforme crece el feto.

La consecuencia son las continuas visitas al baño para orinar, los ardores de estómago y las digestiones pesadas. Acompañada de molestias circulatorias (pesadez de piernas e hinchazón) causadas por la relajación de las paredes de las venas.

Otras hormonas

  • La gonadotropina coriónica humana (HCG) es la hormona más importante del embarazo (se produce en la placenta) cuando más abunda es en el primer trimestre y evita nuevas ovulaciones.
  • Se produce un mantenimiento a raya de la oxitocina, que regula las contracciones del parto. Si aparece antes de lo debido, el niño podría nacer prematuramente. Por eso aparece al final del embarazo y desencadena las contracciones que darán lugar al parto.
  • La oxitocina y los estrógenos, que siguen aumentando, hacen que la progesterona pase a segundo plano. El instinto maternal también se fomenta gracias a la oxitocina, se asocia la liberación de oxitocina con la predisposición a cuidar del bebé. Despiertan la ternura y el cariño, por eso se la llama “la hormona del amor“.
  • Con el embarazo la mujer está más bella. Eso se debe a la dihidrotestoterona , que deja de secretarse, de forma que en estos meses lucirás una buena melena.
  • Prolactina. Esta hormona se origina en la placenta y prepara a la nueva mamá para la lactancia estimulando las glándulas mamarias. La succión del bebé en las primeras horas tras el parto contribuye a aumentar aún más los niveles de la hormona, lo que a su vez ayuda a la subida de la leche.

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