Nos estamos preparando para disfrutar de un día de playa y de repente, nos recorre un frío por la espalda, un retortijón nos hace correr al baño y nuestro día al sol queda en el olvido. Una diarrea feroz, dolor de estómago y unas décimas de fiebre, nos dejan “fuera de combate”. Y de inmediato te acuerdas de la ensaladilla que comiste ayer en el bar de la playa.
No eres el único. Si bien puedes contraerla en cualquier momento, este tipo de intoxicaciones es más frecuente en verano, debido a las altas temperaturas y el descuido en la preparación y almacenamiento de los alimentos.

¿Qué es una intoxicación alimentaria?

Una intoxicación alimentaria es una afección provocada por la ingesta de alimentos contaminados por virus, bacterias o parásitos. Se puede manifestar a las pocas horas de haber comido dichos alimentos, o bien días después.
¿Por qué es más habitual en los meses de verano?

  • Las altas temperaturas favorecen el crecimiento de los microorganismos.
  • Hay mayor facilidad de que se rompa la cadena de frío de los alimentos.
  • Durante las vacaciones, suelen relajarse las medidas de prevención e higiene.
  • Se acostumbra a comer en lugares de dudosa higiene.

Las intoxicaciones suelen ser leves y desaparecen sin tratamiento, pero hay que estar atento a los niños ya que pueden derivar en algo más grave. Los síntomas más frecuentes son:

  • Vómitos y náuseas.
  • Diarrea.
  • Dolor de estómago.
  • Fiebre.

¿Qué hago si me intoxico?

Hay algunas acciones que son claves:

  • Hidrátate. Toma agua o bebidas con sales minerales.
  • No ingieras alimentos pesados, sino más bien una dieta blanda y astringente que incluya arroz, patatas, zanahorias cocidas, caldos, yogur, pollo hervido, etc.

Si los síntomas no desaparecen o aumentan durante el primer día en adultos y en 12 horas en niños o ancianos, entonces debes consultar al médico.

¿Se pueden prevenir las intoxicaciones alimentarias?

Claro que sí, no al cien por cien, pero puedes tomar una serie de precauciones para minimizar el riesgo:

  • Lávate las manos antes, durante y después de estar en contacto con alimentos.
  • Lava los utensilios de cocina frecuentemente.
  • Cuando manipules alimentos como carnes, usa un cuchillo exclusivo para cortarlas, y después otro para las verduras.
  • Desinfecta las frutas y verduras con agua con unas gotas de lejía.
  • Asegúrate de la correcta refrigeración de carnes, huevos, leches, etc.
  • No consumas leche no pasteurizada, ni carne cruda o poco cocida.
  • Si vas a la playa, lleva la comida en recipientes limpios y herméticamente cerrados.

Por último, cuando comas los siguientes alimentos, los más propensos a generar una intoxicación, ten en cuenta estos consejos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU):

  • Huevo: es el causante del 23% de las intoxicaciones alimentarias. La salmonelosis, bacteria presente en las heces y los intestinos de los animales, se puede encontrar en la cascara del huevo. No comas un huevo cuando su cáscara esté rota. Conserva las preparaciones, como mayonesa o tortilla, un máximo de 24 horas en la nevera.
  • Pescado: lávalo y conservarlo en la nevera, hasta el momento de cocinarlo. Una vez cocido, consérvalo como máximo 5 días.
  • Vegetales: lávalos bien, con agua limpia.
  • Pollo: cocínalo bien, no lo comas crudo, sobre todo en productos picados como hamburguesas y salchichas frescas.

 

*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.

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