Existen ciertos problemas congénitos que afectan a recién nacidos en la cara (defectos orofaciales) con más frecuencia. Eso es lo que ocurre con el labio leporino que suele producirse en uno de cada 500 neonatos.

Qué es el labio leporino

Se llama también fisura labial y consiste en un defecto en el cierre en un lugar de la cara, concretamente la zona nasal medial y el maxilar superior.

Durante el embarazo hay zonas del cuerpo del feto que están abiertas y se van cerrando progresivamente; si esto no sucede en esa parte de la cara puede darse una fisura entre el labio superior y las fosas nasales.

Causas de la fisura labial

La fusión entre el maxilar superior y la nariz se produce sobre la quinta semana de embarazo, pero si no sucede como está previsto puede deberse a:

  • Factores genéticos que predisponen a este problema.
  • Causas ambientales.

Una mutación de ciertos genes e, incluso, la interacción entre ellos puede conducir al labio leporino. Los investigadores siguen buscando más pruebas, pero parece que esos genes son susceptibles al tabaco y a una deficiencia de ácido fólico en el embarazo.

El labio leporino puede ser unilateral o bilateral. Comienza encima del labio y puede llegar hasta el paladar produciendo lo que se llama labio leporino con paladar hendido (fisura labio-alveolo palatina, FLAP).

Diagnóstico

Se puede diagnosticar en el segundo trimestre de embarazo mediante una ecografía, pero si existe además paladar hendido, la forma más segura de detectarlo es por una ecografía tridimensional.

Para solucionar el problema estos bebés necesitan de varias cirugías de cierre y la atención de especialistas como cirujanos plásticos o máxilo-faciales, otorrinolaringólogos y odontólogos.

 

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Prevención de la fisura labial

Conociendo la genética familiar se puede prevenir esta enfermedad; es importante que no existan carencias de vitaminas ni de ácido fólico antes y durante el embarazo, sobre todo en los casos en que en la familia ya exista un antecedente de fisura labial.

Hay que vigilar la alimentación de los bebés que tengan este trastorno para evitar la aspiración de comida hacia las vías respiratorias.

Cuidados del recién nacido con labio leporino

La lactancia materna es la mejor alimentación para todos los recién nacidos, pero en estos casos mucho más, aunque sea difícil debido a la fisura labial.

En ocasiones habrá que ayudarle con biberones, pero lo mejor es que las tomas no superen la media hora y que el bebé este en posición semiincorporada para ayudarlo; será preciso que descanse cada pocos minutos facilitando la expulsión de gases, previniendo las regurgitaciones.

En esos primeros años de vida del niño un grupo de especialistas deben vigilar su evolución (otorrinolaringólogos, logopedas, pediatras, psicólogos, etc.) debido a los problemas para tragar, hablar y otitis que pueda padecer.

 

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