Para muchas madres lactantes, amamantar a su bebé es uno de los mejores momentos de su vida. Y es cierto, ya que es una relación de cariño y apego entre madre e hijo. Pero no siempre es tan idílica y con frecuencia surgen problemas que pueden causar desesperación y ansiedad, especialmente en madres primerizas.

Antes que nada, debes saber que no eres la primera ni la única a la que le sucede. En el período de lactancia se presentan inconvenientes y lo bueno es que tienen solución. Aquí compartimos los cuatro problemas más comunes de la lactancia y cómo solucionarlos.

1. Mi bebé no se agarra bien al pezón. 

Es el problema más común de la lactancia materna y como consecuencia genera grietas en los pezones, inflamación de las mamas, entre otras. Surge porque el bebé no logra colocar los labios sobre la mama y solo chupa el pezón, provocando dolor y por tanto, la alimentación es insuficiente.

SOLUCIÓN: Toma el pezón y pónselo en la boca, asegúrate que tome tanto el pezón como la areola.

2. Dolor o grietas en los pezones.

La incorrecta colocación del bebé en el pecho o su mala succión, son las principales causas.

SOLUCIÓN: En primer lugar, debes mejorar la posición de tu hijo a la hora de lactar. Verifica que tu bebé esté cómodo: acógelo con tu brazo formando como un “nido”. Además de la posición, puedes usar pezoneras para proteger los pezones de la mala succión del bebé. Una alternativa, es mojar los pezones con leche materna así orientarás mejor al bebé. Hay cremas que son efectivas ya que ablandan la piel del pezón, lo que evita que el problema se agrave.

3. Pechos hinchados y dolorosos.

La guía de la Lactancia Materna del Gobierno de La Rioja diferencia entre el pecho hinchado, caliente y duro por aumento del flujo sanguíneo y acumulación de leche, y los pechos edematosos, brillantes y rojos propios de los pechos inflamados. 

SOLUCIÓN: En el primer caso, antes de las tomas, se debe aplicar calor local mediante una ducha, paño o bolsa de agua caliente, ya que facilitará la salida de la leche y reblandecerá la areola. Después de la toma aplicar frío local durante unos minutos. Si el pecho está brillante, con zonas enrojecidas, el pezón estirado y la leche no fluye, entonces significa que es un pecho ingurgitado. Para evitar que el pecho quede congestionado, conviene dejar al bebé el tiempo que necesite y, si a pesar de ello se sigue teniendo leche, deberías extraerla de forma manual o incluso con un sacaleches.

4. Mastitis.

La infección de los senos genera dolor, fiebre, inflamación y enrojecimiento de la mama. En la mayoría de los casos es a causa de la entrada de una bacteria o la obstrucción de un conducto. Casi siempre ocurre durante las primeras  semanas posteriores al parto.

SOLUCIÓN: No interrumpir la lactancia es una manera de curar la mastitis, es muy importante la continuación, sobretodo del pecho afectado. Evitarás que aumente la acumulación de leche. Mientras no estés amamantando, puedes masajearte el seno para bajar la inflamación. Coloca compresas calientes antes de las tomas, y frías entre ellas. Si es necesario, el médico podría darte algún antibiótico, que será totalmente compatible con tu bebé.

Consulta con el médico si en 24 horas de dolor y enrojecimiento no hay mejoría y empiezas a tener fiebre.

 

*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.