Hoy 1 de agosto, comienza la semana Mundial de la lactancia materna con el objetivo de fomentarla y mejorar la salud de las madres y de los lactantes en todo el mundo. Actualmente, se están mejorando las políticas favorables a la familia que permiten la lactancia materna y que establezcan vínculos con los lactantes en la fase más importarte de su vida: la primera infancia.

La lactancia materna disminuye los riesgos de padecer cáncer de mama, ovarios, diabetes tipo 2  y otras enfermedades cardiacas. Puede ser un gran desafío para las madres primerizas pero la OMS recomienda la lactancia materna en exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y su mantenimiento hasta los 2 años o más.

Lisa Duek, enfermera y asesora de salud en nuestro chat, nos aclara 12 mitos de los muchos que circulan sobre la lactancia para aclarar dudas, aliviar la preocupación de muchas madres y conseguir que tengan una lactancia exitosa.

1. La lactancia materna es fácil. MITO

La lactancia materna, como hemos comentado anteriormente, puede ser un gran desafío, especialmente para las madres primerizas. Si bien los bebés nacen con los reflejos que los ayudan a encontrar el seno y comenzar a mamar, muchas madres necesitan consejo y apoyo durante las primeras semanas, para aprender cómo colocar correctamente a su bebé o cómo asegurarse de que el bebé se adhiera al pecho. La lactancia materna lleva tiempo y práctica!

2. Mientras amamanta, no puede tomar ningún medicamento. MITO

Aunque hay algunos medicamentos que es mejor evitar mientras está amamantando, puede tomar la mayoría de los medicamentos, sin embargo, es importante consultar con el médico que le hace el seguimiento y asegurarse de que sepan que está amamantando.  Es importante, leer las instrucciones de cualquier medicamento que compre sin receta médica.

3. Es habitual que la lactancia duela, los pezones doloridos son inevitables. ¡MITO!

La lactancia materna no debe ser dolorosa, aunque muchas madres experimentan molestias en los primeros días después del parto cuando están aprendiendo a amamantar. Pero con el apoyo adecuado, posicionando a su bebé para amamantar y asegurándose de que esté bien sujeto al pecho, se pueden evitar los pezones doloridos. Si a una madre le resulta difícil alimentar, el apoyo de una enfermera de maternidad o un asesor de lactancia puede ayudarte.

4. Si los bebés se alimentan a menudo, significa que no están recibiendo suficiente leche. MITO

Como la leche materna es tan fácil de digerir, los bebés amamantados tienden a alimentarse con más frecuencia que los bebés alimentados con fórmula. Después de las primeras semanas es normal alimentar cada 2-3 horas.

5. Tienes que evitar ciertos alimentos mientras amamantas. MITO 

Aunque algunos alimentos como el chile, la cebolla, el curry o el repollo pueden cambiar el sabor de su leche, la mayoría de los bebés están contentos con el sabor de la leche materna de sus mamás, y recuerda que mientras estuvieron en el útero probaron tu dieta y ya están familiarizados. Si el bebé reacciona a un alimento en particular y se pone inquieto o tiene más gases de lo normal, puede evitar ese alimento durante una semana aproximadamente y luego reintroducirlo. Como idea, puedes anotar qué comes a diario, así llevarás el control. 

 

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6. Debe lavarse los pezones antes de amamantar. MITO

¡No es necesario lavarse los pezones antes de amamantar! El bebé está familiarizado con su olor y esto les ayuda a relajarse y aferrarse. Sus pezones también producen una sustancia que contiene “bacterias buenas” para ayudar a desarrollar el sistema inmunológico del bebé; sería una pena lavarlo.

7. Los recién nacidos deben ir a la guardería para que la madre pueda descansar. MITO

En estos días, es bien sabido que lo mejor es “piel con piel” inmediatamente después del nacimiento, ya que el bebé puede encontrar y adherirse al pecho, sentirse cómodo y comenzar a crear ese importante vínculo madre-bebé. Es mejor poner al bebé en contacto directo, de modo que su piel esté contra la suya dentro de una hora después del nacimiento y luego con frecuencia, ya que ayuda a establecer la lactancia materna. Si la madre no puede hacer esto, entonces la pareja u otro miembro de la familia pueden intervenir.

8. Darle un “descanso” al pecho puede ayudar a asegurar que haya más leche. MITO

Cuanto más amamantes, más leche producirás. La omisión de una toma puede tener un efecto negativo ya que se reducirá la cantidad de leche. Es aconsejable amamantar o extraer al menos de 9 a 10 veces al día para una producción óptima.

9. No puede usar fórmula si desea amamantar. MITO

Aunque la OMS recomienda 6 meses de leche materna exclusiva, no hay ninguna razón médica para no incorporar la fórmula si es necesario; muchas madres necesitan ser flexibles debido al regreso al trabajo u otras razones logísticas. Las madres pueden decidir que necesitan usar la fórmula en algunas ocasiones, mientras continúan amamantando. Para mantener la producción de leche materna, continúa ofreciéndole el pecho a tu bebé.

10. Muchas madres no pueden producir suficiente leche. MITO

Casi todas las madres producen suficiente leche para sus bebés. La producción de leche materna está determinada por la forma en que el bebé se engancha al pecho, la frecuencia de la lactancia materna y la capacidad del bebé de mamar para extraer la leche. También ayuda si la madre está bien hidratada y está comiendo bien y sano.

11. No debes amamantar si estás enferma. MITO

Aunque depende del tipo de enfermedad, generalmente la lactancia puede continuar sin interrupción cuando se está enferma. Además, el estar enferma puede tener beneficios para el bebé, pues le aportarán los anticuerpos necesarios para hacer frente a la enfermedad e irá construyendo sus propias defensas. Aun así, es importante asegurarse de recibir el tratamiento adecuado y descansar, comer y beber bien.

12. Los bebés amamantados no duermen tan bien como los alimentados con fórmula. MITO

Los bebés alimentados con fórmula suelen dormir un poco más entre cada toma, pero no duermen mejor que los bebés que toman pecho. Según diversos estudios, los bebés alimentados con leche artificial no duermen mejor, aunque pueden dormir más tiempo, debido a que la leche de biberón no se digiere tan rápido. Los bebés amamantados generalmente comienzan a dormir más tiempo a partir de las 4 semanas de edad.

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