La morfina es un analgésico obtenido del opio que se usa para calmar el dolor en casos extremos. Como cualquier medicamento su buen uso supone una gran ayuda para el paciente, pero también tiene sus efectos secundarios, por eso hay que administrarla bajo indicación y supervisión médica.

La administración de la morfina o sus derivados se realiza a través de parches que se aplican en la piel, por vía oral y parenteral (en el ambiente hospitalario). Resulta un eficaz calmante para dolores severos, siempre que previamente se hayan probado otros analgésicos para calmar el dolor y que éstos no hayan sido efectivos.

En caso de mujeres embarazadas y lactantes, no se debe utilizar, salvo en casos extremos, porque pasa a la leche materna y afecta al feto pudiendo manifestar síndrome de abstinencia al nacer.

Efectos secundarios frecuentes de la morfina y derivados

Vamos a enumerar aquellos problemas más habituales derivados del uso de la morfina:

  • Náuseas, vómitos, estreñimiento y calambres abdominales. El estreñimiento es ocasionado debido al enlentecimiento del movimiento gástrico, provocado por los receptores de la morfina existentes en el aparato digestivo.
  • Boca seca, astenia, prurito y sudoración.
  • Cefaléas.
  • Sedación: Este efecto es debido a que es un opiáceo muy potente. Si se consume morfina no se debe conducir ni operar maquinaria pesada.
  • Enrojecimiento, urticaria y erupciones alérgicas, al liberar histamina en la piel.
  • Miosis: Contracción en las pupilas que adquieren el tamaño de un punto muy pequeño.
  • Depresión en el aparato respiratorio, debido a la disminución de la frecuencia respiratoria.
  • Si existe un consumo excesivo, pueden aparecer procesos desagradables en el paciente, como alucinaciones, delirio, confusión y vértigos.
  • Si el consumo se prolonga en el tiempo se puede desarrollar dependencia hacia ella tanto física como psíquica y al dejarla aparece el síndrome de abstinencia.
  • Los síntomas de la abstinencia son dolor, falta de sueño, náuseas, diarreas, vómitos cambios de frío a calor y antojos por la comida.
  • Se desarrolla la tolerancia hacia el fármaco: significa que para producir el mismo efecto cada vez se necesita más cantidad de morfina.

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