La neumonía es una infección bacteriana, viral o micótica de uno o ambos pulmones que hace que los sacos de aire, o alvéolos, de los pulmones se llenen de líquido o pus. Los síntomas pueden ser leves o graves y pueden incluir tos con flema (una sustancia viscosa), fiebre, escalofríos y dificultad para respirar.

Hay muchos factores que afectan a la gravedad de la neumonía, como el tipo de germen causante de la infección pulmonar, tu edad y tu salud general.

Síntomas de la neumonía

  • Tener fiebre alta
  • Tener escalofríos
  • Tener una tos con flema que no mejora o empeora.
  • Desarrollar dificultad para respirar con las actividades diarias normales
  • Tener dolor en el pecho cuando respiras o toses
  • Sentirse repentinamente peor después de un resfriado o gripe.

Neumonía en grupos más vulnerables

En los niños menores de 5 años, pero también en los mayores de 65 y en personas con afecciones como diabetes, insuficiencia cardiaca, o EPOC , personas con el sistema inmune debilitado por VIH o SIDA, quimioterapia o trasplante de células madre de órganos o sangre y médula ósea, la neumonía suele revestir mayor gravedad.

Neumonía en niños

Los niños tienen un mayor riesgo de contraer neumonía porque sus sistemas inmunes no están completamente desarrollados.

Si bien la mayoría de los niños sanos pueden combatir la infección con sus defensas naturales, los niños cuyo sistema inmune está comprometido tienen un mayor riesgo de desarrollar neumonía. El sistema inmunológico de un niño puede debilitarse debido a la desnutrición, especialmente en bebés que no se alimentan solo con lactancia materna.

En general, los síntomas de la neumonía varían según la edad, pero hay varias pistas que pueden ayudarte a reconocer si tu hijo tiene algo más que un resfriado.

Ser joven y  tener buena salud no significa que eres inmune a la neumonía. Cuando hay una gran respuesta del sistema inmunitario, los productos químicos liberados para combatir la infección pueden causar una inflamación severa en todo el cuerpo y un posible daño a los órganos.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la neumonía se basa en el historial médico, un examen físico y unas pruebas diagnósticas.

El tratamiento depende de si la neumonía estás causada por bacterias, virus u hongos. Si se trata de bacterias, por lo general se trata en casa con antibióticos orales. Si los síntomas empeoran, debes consultar al médico de inmediato. Si tienes síntomas graves o problemas de salud subyacentes, es posible que tengas que tratarte en un hospital. Puede costar varias semanas recuperarse de la neumonía.