Según el VII estudio sobre “Percepción y hábitos de la población española en torno al Estrés” del 2017 por CINFASALUD, 9 de cada 10 españoles han manifestado sentir estrés durante el último año, y cuatro de cada diez (42,1%), lo han hecho de manera frecuente o continuada. Se puede deber a muchas causas; aunque el más conocido es el laboral, también existe el emocional, fisiológico, físico, etc.

El estrés está en aumento y así la obesidad. En el caso de la Obesidad.  El estudio ENRICA 2012 la sitúa en el 22,9% (24,4% varones, 21,4% mujeres). La SEEDO en su documento de consenso en el manejo de la obesidad, reconoce la existencia de una asociación significativa entre eventos de estrés incontrolado y estrés crónico con el aumento de grasa corporal e IMC (indice de masa corporal) y lo añade a la larga lista de causas de obesidad.

Qué es el obestrés

Es lo que se conoce, de forma informal, como relación existente entre el estrés y la obesidad

¿Cómo influencia el estrés en nuestras comidas?; cuando una persona se encuentra contrariada o superada por un problema, la impotencia hace que el malestar se incremente. En estos casos parece que deberíamos centrarnos en resolver el problema, pero en muchas ocasiones lo que sucede es que buscamos encontrarnos mejor, lo que nos conduce a ingerir alimentos recompensa que proporciona más placer al paladar.

Está claro que el estrés altera nuestro patrón alimentario. Por mecanismos aún desconocidos en su totalidad, los alimentos que escogemos en situaciones o épocas de estrés son los conocidos cómo de “alta palatabilidad” ricos en grasas saturadas y con mayor aporte de azúcar añadido, principalmente. Al ser de alta palatabilidad producen un mayor bienestar aunque es transitorio y luego la sensación de culpabilidad se apodera de nosotros.

 

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Factores que influyen en el obestrés

La situación que hemos visto antes se traduce en que no es el estrés el que produce la obesidad o sobrepeso, pero es cierto que muchas personas, ante el estrés, reaccionan comiendo demasiado y peor, lo que lleva a tener problemas con la báscula.

Hay grupos de personas en los que es más fácil que se produzca el obestrés; son aquellos que ya tenían ciertos problemas de peso y cuando les llega una situación estresante, son propensos a una mayor e inadecuada ingesta calórica.

Quienes tienen un peso normal o más bajo, al producirse el estrés no suelen modificar sus hábitos alimenticios.

Esto se puede deber a que la concentración de insulina en las personas con mayor índice de masa corporal es mayor que en las que tienen un peso bajo o normal y eso produce las reacciones dispares.

No hay que olvidar que el sobrepeso y la obesidad conducen a desórdenes en el metabolismo del azúcar, grasas, favoreciendo diabetes, enfermedades cardiovasculares, por lo que la prevención va a ser clave.  

Qué es el Síndrome Metabólico

El estrés acumulado a lo largo de los años puede producir un síndrome metabólico. Es un conjunto de anormalidades metabólicas consideradas como un factor de riesgo para desarrollar enfermedad cardiovascular y diabetes. Para que haya un diagnóstico de síndrome metabólico, según la ATP III (National Cholesterol Education Programme Adult Treatment Panel III) deben haber 3 o más de las siguientes alteraciones:

  • Obesidad en la zona abdominal
  • Excesivos triglicéridos en la sangre (Hipertrigliceridemia mayor o igual a 150mg/dL).
  • Valores bajos de colesterol bueno en la sangre (HDL <40mg/dL en hombres y HDL <50mg/dL en mujeres).
  • Hipertensión arterial. (>130/85)
  • Hiperglucemia en ayunas. (<100mg/dL)

 

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En estos casos lo mejor es someterse a pruebas médicas que determinen lo que sucede y cambiar de hábitos de vida siendo la prioridad la reducción de peso.

Los alimentos que consumimos y la relación que tenemos con la comida debe ser sana y equilibrada, ajustada a nuestras necesidades. Si la pérdida de peso está recomendada, recordar que no existen las dietas milagro y la pérdida de peso debe ser progresiva, asimilando el cambio de hábitos y introduciendo la actividad física.

Potenciar los alimentos naturales, frescos y de temporada y recordar que en nuestra dieta no deben faltar: Frutas, verduras, legumbres, Cereales integrales, Frutos Secos, Pescado, aves, carne, huevos, aceite de oliva virgen.

¿Quieres perder peso? Únete al grupo y obtén ayuda de otros que están en tu misma situación.

 

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*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.