Hoy en día el parto prematuro no es tan frecuente como hace 50 años debido a los avances médicos que permiten controlar el embarazo mucho mejor, pero es una circunstancia que se sigue produciendo y que la medicina sigue investigando.

Qué es un parto prematuro

También llamado parto pretérmino se produce entre la semana 28 a la 37 de embarazo en un 5 o 10 % de las mujeres en estado de gestación. El parto que se produce entre la semana 20 a la 27 se denomina parto inmaduro y si es anterior a la semana 20 se trata de un aborto.

Es un problema obstétrico, pero también neonatal porque está asociado a la posibilidad de que el recién nacido tenga algunas dificultades en su desarrollo. Esto se debe al tiempo de antelación con respecto a un parto normal y cuanto más prematuro, mayores complicaciones pueden surgir: problemas respiratorios, anemia, retraso mental, parálisis cerebral, problemas de aprendizaje y conducta, etc.

Factores de riesgo del parto prematuro

No existe una causa por la cual se produzca el parto prematuro, pero hay una serie de factores de riesgo que, si es posible, hay que evitar:

  • Enfermedades de la madre, como infecciones de las vías urinarias, vaginales, renales, enfermedades cardiacas, diabetes, alteraciones tiroideas entre otras.
  • Abortos o partos prematuros anteriores.
  • Problemas en el útero, como miomas o cuello uterino incompetente.
  • Edad de la madre: Si es inferior a los 18 o superior a 35 años.
  • Desprendimiento de placenta, hemorragias.
  • Embarazo múltiple.
  • Malformaciones en el feto.
  • Preeclampsia.
  • Diabetes gestacional.
  • Tabaquismo, consumo de alcohol y drogas.
  • Mala nutrición u obesidad.
  • Violencia.
  • Trabajo excesivo, muy físico, estrés o depresión.

Aunque exista algún factor de los descritos o varios de ellos, no quiere decir que necesariamente se vaya a producir un parto prematuro.

Síntomas de parto prematuro

En los casos de parto pretérmino se pueden dar estos síntomas:

  • Contracciones uterinas regulares que pueden cursar incluso sin dolor.
  • Sensación de que el niño empuja hacia abajo o pesadez (presión pelviana).
  • Hemorragia vaginal.
  • Dolor en la espalda o en las caderas.
  • Dolor de vientre, que puede causar diarrea.
  • Cólicos abdominales.
  • Rotura de aguas.
  • Aumento del flujo vaginal o cambios en el color (amarronado o rojizo).
  • Molestias parecidas a las de la menstruación.

Prevención del parto prematuro

Una serie de recomendaciones se pueden adoptar para evitar un nacimiento antes de tiempo.

Por ejemplo, un modo de vida saludable, con una alimentación sana, acudir al ginecólogo cuando lo prescriba para efectuar controles periódicos, no fumar ni consumir alcohol o drogas o informar sobre cómo actuar en enfermedades como la diabetes o la presión arterial elevada para llevar un tratamiento compatible con el embarazo.

 

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