Un dicho popular asegura: “Dime qué comes te diré quién eres…”. Somos lo que comemos y nuestra salud tiene una estrecha relación con la calidad y variedad de lo que consumimos. Pero no solamente el bienestar de nuestro organismo depende de ello, resulta que en el intestino y en la vagina tenemos bacterias que realizan funciones esenciales y que influyen en nuestra salud, por lo que es muy importante mantenerlos saludables. ¿Cómo? Los probióticos pueden ayudarnos a ello.

¿Pero qué son los probióticos?

Son microorganismos que habitan en nuestro organismo y son beneficiosos para la salud, ya que regulan la digestión y fortalecen el sistema inmunitario. Los puedes incorporar a través de los alimentos o de suplementos dietéticos. Lo bueno es que estas bacterias se suman a las que ya habitan en nuestro intestino, mejorando así la flora intestinal. Los podemos encontrar en:

  • Yogur
  • Kéfir
  • Leche fermentada
  • Chucrut
  • Pepinillos
  • Miso
  • Suplementos dietarios: en forma de cápsulas, jugos, etc.

¡Cuidado! No confundir con los prebióticos, que son un tipo de fibra no digerible que estimula el crecimiento de una clase específica de bacterias del colon. Los prebióticos se encuentran en los vegetales (como las cebollas), trigo, avena y otros cereales, soja y legumbres (como las lentejas).

¿Los probióticos son buenos para mi salud?

¡Definitivamente! La Organización Mundial de la Salud asegura que cuando se consumen cantidades adecuadas, aportan beneficios saludables.

¿Pero son todos iguales? ¿Hay dosis recomendadas?

No hay una recomendación en cuanto a la cantidad que debe consumirse diariamente, ya que varía mucho dependiendo de la clase de probióticos que se tomen (el Lactobacillus y el Bifidobacterium son los más comunes), del producto que se está consumiendo y del motivo por el que se estén tomando.
Para que el alimento o el complemento dietético que tomemos sea efectivo y los probióticos puedan cumplir su función en nuestro organismo, es necesario que contenga, al menos, diez millones de organismos vivos (bacterias) por cada 100 mililitros.
En cuanto a los suplementos, el simple hecho de que contengan microorganismos vivos no los convierte en probióticos. Para que sean llamados así es imprescindible que demuestren científicamente su evidencia: cada microorganismo y cepa tiene efectos demostrados sobre una función u otra.

Beneficios de los probióticos

Mantener saludable tu organismo a través del consumo de probióticos, no solo puede ayudarte a mejorar la salud, sino también a prevenir y mejorar los síntomas de algunas enfermedades como:

  • Enfermedades intestinales: colitis, síndrome del intestino irritable e inflamación intestinal.
  • Cólicos del lactante: el Lactobacillus reuteri reduce los episodios de llanto incontrolado del bebé en un 74% tras administrarlo durante una semana
  • Acidez.
  • Estreñimiento y diarrea.
  • Alergias.
  • Efectos secundarios de tratamientos: antibióticos principalmente.
  • Vaginitis.

 

*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.