¿Te han diagnosticado psoriasis? ¿Esta situación afecta a tu humor? ¿Te preocupa tu imagen hasta el punto de que has dejado de hacer muchas cosas que te gustan? La psoriasis no es una patología grave en la mayoría de los casos, pero sí muy molesta e, incluso, incapacitante por sus consecuencias sociales: a nadie le gusta tener la piel enrojecida y descamada. Por eso, aprender a cuidarse, ponerse en manos de un especialista adecuado y, sobre todo, saber cómo controlar los brotes, es fundamental para evitar que afecte a la vida diaria.

¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis no es una enfermedad de la piel, sino una enfermedad autoinmune. Es decir, que tiene su origen en un mal funcionamiento del sistema inmunitario, que ataca a los tejidos sanos del cuerpo. En este caso, se manifiesta principalmente a través de la piel, y aunque algunas personas pueden tener afectadas otras zonas, como las articulaciones (artritis psoriásica), no es lo más común.

¿A qué se debe?

El desorden inmunitario que causa la psoriasis provoca que las células de las capas inferiores de la piel se reproduzcan con excesiva rapidez. Así, la capa de piel se va engrosando en forma de parche y, como no da tiempo a que estas nuevas células maduren correctamente, se descama e inflama. Por tanto, las lesiones en la piel pican y duelen. Estos parches suelen aparecer en zonas como los codos, rodillas, cuero cabelludo y pliegues de la piel, pero en realidad pueden surgir en cualquier parte.

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¿Cómo evitar los brotes?

La psoriasis no se muestra siempre con la misma intensidad: a temporadas puede no dar apenas síntomas, mientras que en otras ocasiones parece que se “dispara”. Es lo que se conoce como brotes.
Los brotes no se inician porque sí, siempre hay alguna causa detrás de ellos, aunque puedan pasar desapercibidas. Sin embargo, conocerlas nos puede servir para evitarlas. Los disparadores habituales son:

  • El tabaco y el alcohol. En general, hay que evitar cualquier mal hábito que afecte a la salud.
  • El estrés, tanto físico como emocional. Por ejemplo, tras una enfermedad, un accidente, un ejercicio demasiado intenso, exámenes, una época dura en el trabajo… Todas estas situaciones, y otras que nos afectan emocionalmente, pueden disparar los brotes. Así que tómate la vida con calma siempre que sea posible.
  • Una piel seca, irritada o agrietada es más propensa a padecer brotes. Pide en tu farmacia un buen emoliente para el cuidado y la prevención diarios.
  • Las lesiones en la piel, como golpes, cortes o quemaduras, pueden favorecer un brote en esa zona.
  • Infecciones, especialmente la faringitis por estreptococos. Cuídate especialmente si has padecido infecciones anteriormente.
  • El frío es un mal aliado contra la psoriasis. Intenta evitar los climas extremos, los ambientes secos y fríos.

¿Cómo se trata?

La psoriasis puede tratarse de distintas maneras según a qué zonas afecte, el grado, la respuesta del paciente a los medicamentos, etc. Por lo general, se puede tratar con:

  • Tratamientos naturales para aliviar los síntomas, como baños o tratamientos con sales, aceites o avena.
  • Lociones y emolientes para la prevención y el alivio de los síntomas.
  • Champús especiales para la psoriasis del cuero cabelludo.
  • Medicamentos de prescripción tópicos, como cremas de corticoides u otros principios activos.
  • Medicamentos de prescripción en pastillas o inyecciones, como metotrexato, ciclosporina o retinoides.
  • Fototerapia. La luz del sol con moderación suele beneficiosa. También se pueden realizar tratamientos con luz ultravioleta artificial.

Si la prevención y el cuidado de la piel con productos específicos no son suficientes para mantener a raya tu psoriasis, consulta con tu médico para valorar opciones de tratamiento. Eso sí, evita el rascado.

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*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.