Después de un arduo día de trabajo en el que has caminado bajo el sol como un peregrino, llegas por fin a tu casa, te quitas los zapatos y ves que tienes los pies y las piernas hinchados. De hecho, si te quisieses volver a poner los zapatos, sería imposible. Aunque seguramente, al cabo de una hora, la inflamación disminuirá, si notas que la hinchazón no se va y dura varios días, es probable que sufras retención de líquidos, o también denominado edema.

No es grave, y pasa cuando el líquido de los pequeños vasos sanguíneos del cuerpo se pierde y se acumula en los tejidos, provocando hinchazón como el síntoma más visible.

Además, pueden aparecer otros síntomas como:

  • Incremento de peso sin razón.
  • Hinchazón generalmente en las piernas, tobillos y pies.
  • Presencia de fóvea (si se presiona la zona con el dedo, la marca del hundimiento permanece durante algunos minutos, después de haber dejado de presionar).

¿Qué causas lo provocan?

  • La retención de líquidos puede presentarse por varias causas como:
  • Problemas de circulación
  • Insuficiencia cardíaca
  • Enfermedades renales o hepáticas
  • Una dieta alta en sodio
  • Mantenerse en una misma posición durante tiempos prolongados
  • Ingesta de ciertos medicamentos
  • Estar expuesto a altas temperaturas

En ocasiones, la retención de líquidos puede ser un síntoma de una enfermedad más grave como un problema cardíaco o una insuficiencia renal, pero eso lo tendrá que diagnosticar el médico si el tratamiento no funciona.

Tratamiento en base a la alimentación

Lo primero que te dirá el médico para solucionar la retención de líquidos y que desaparezcan los síntomas, es que hagas una dieta baja en sodio, ya que el exceso de este mineral es el factor principal que provoca la retención de líquidos.

Los alimentos procesados y la sal de mesa son las fuentes más importantes de sodio, así que debes limitar su consumo. En principio, no le añadas sal a tus comidas. Puedes reemplazarla por especias, aceites aromatizados y limón.

Otras medidas que puedes llevar a cabo con tu alimentación:

  • Reemplaza los alimentos procesados por comida casera. Los alimentos comerciales tienen un alto contenido de sodio, por lo que debes evitarlos e ingerir más frutas y verduras de temporada, legumbres, carnes y pescados, y preparar las comidas en casa, incluso las del trabajo.
  • Cuídate de los lácteos. No de la leche, los yogures, y los quesos blancos y quesos sin sal, sino de aquellos curados y semicurados, que contienen mucho sodio.
  • Carnes y pescados. Las carnes magras y el pescado fresco no son el problema, sino las conservas, los embutidos y las salchichas, ya que tienen sal agregada.
  • Productos enlatados. Limita su consumo, y si los compras, lava su contenido con agua para quitarle el sodio excedente.
  • Snacks y condimentos. Trata de suprimirlos por un tiempo.
  • Bebidas. Algunas aguas minerales tienen alto contenido en sodio, así que busca aquellas marcas que contengan menos de 50 mg/litro.
  • Líquido. Bebe entre 1,5 y 2 litros de agua por día.
  • Etiquetas. Evita productos que contengan más de 480 mg de sodio por porción.

Además, entre otras acciones para prevenir la retención de líquidos debes:

  • Hacer ejercicio diariamente.
  • Evitar estar mucho tiempo de pie, sobre todo con altas temperaturas.
  • Ingerir diuréticos naturales como la cola de caballo en forma de infusión. Te ayudarán a eliminar agua y sodio a través de la orina y las heces.
  • La fruta como las uvas te hará que todo el líquido retenido empiece a drenar y puedas eliminar las toxinas mediante la orina.
  • Tomar un diurético, pero siempre bajo supervisión médica.

 

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*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.