Los supositorios son un tipo de medicación que tiene una presentación distinta a las muy conocidas como son las píldoras, cápsulas, jarabes de administración oral u otras que se toman por otras vías. Actualmente se ven menos, pero todavía se utilizan sobre todo en pediatría.

Qué son los supositorios

Son medicamentos cuya administración se realiza por vía rectal, introduciéndose por el ano. Para ello tienen una particular forma de torpedo y están compuestos por una masa vegetal sólida en cuyo interior se encuentra la medicina.

Cuando está en el interior del cuerpo humano se va disolviendo, lo que permite que el fármaco que contiene se libere, sea absorbido y pase al torrente sanguíneo para hacer su efecto.
Se suelen utilizar como alternativa a la vía oral, cuando es muy difícil la toma de medicinas de esta forma, por problemas de vómitos, convulsiones o algún tipo de emergencias.

Supositorios de uso pediátrico

Algunos niños son los principales receptores de esta forma de medicación, debido a las dificultades que tienen para tragar y también por la resistencia que ofrecen, en ocasiones, cerrando con obstinación la boca, ante la toma de medicamentos.

Se suelen utilizar como antitérmicos y laxantes y es fundamental que una vez en el interior del recto no sea expulsado hacia afuera para que se disuelva la grasa vegetal y la medicina pueda hacer su efecto.

Existen supositorios de glicerina que están específicamente indicados para los casos de estreñimiento y que se suelen usar en los niños.

 

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Cómo poner un supositorio

  • Lo primero es lavarse las manos con agua y jabón. Incluso se pueden utilizar guantes de látex.
  • Si se trata de un bebé habrá que retirar el pañal, colocar al niño boca arriba, levantarle las dos piernas con una mano e introducirlo en el ano con la otra, hasta que supere el esfínter anal.
  • Si el niño es mayor, hay tener un poco de psicología y explicarle lo que va a pasar con delicadeza, evitando que se asuste.
  • La mejor postura es que se acueste de lado, flexione las piernas hacia el abdomen y se relaje. Se introduce el supositorio hasta que queda totalmente en el interior.

Después hay que sujetar las nalgas entre sí con las manos durante unos diez minutos para evitar que salga.

Existe una polémica sobre si hay que introducirlo sobre la parte puntiaguda o el extremo plano. En 1991 apareció un estudio en una publicación, The Lancet, en el que se explicaba que la forma adecuada era por la parte plana porque se ayudaba al esfínter a cerrarse luego y que quedase dentro más fácilmente. Luego ha habido pediatras que no han apoyado esta conclusión y siguen pensando que la manera lógica de poner un supositorio es la más intuitiva.

 

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*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.